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Dicen que el INEM es la mayor empresa del país. Hay un goteo incesante de ejecutivos que están pasando a formar parte de las filas del paro en los últimos meses/años. La mayoría están deseando salir de ahí, con mayor o menor dificultad.
Tengo la oportunidad de compartir charlas con algunos, en las distintas fases de su situación: recién “cesados” de su última ocupación, unos mostrando tranquilidad, exhibiendo “plumas” de sus cargos y éxitos conseguidos, reticentes a analizar potenciales cambios de actitudes o aptitudes; otros, con ciertos meses de desocupación y de procesos de selección, intentando adivinar un futuro que aun no existe, y que les genera mucha angustia. Entre ambas emociones, tranquilidad y angustia, un abanico de matices y situaciones.
En nuestras charlas, exploramos las posibilidades de la persona en el mercado laboral actual. En mi opinión, son tres los ejes que inciden en el éxito en encontrar una nueva posición. El primero de ellos es el Sector Industrial. Es obvio que es más arduo encontrar un trabajo en el Sector de la Construcción (en España, más allá de los mares resulta inminente), incluso en el Sector Financiero (exceso de directivos por consolidaciones, reestructuraciones, etc), o en el de Gran Consumo (penalizado por la contracción del Consumo y el movimiento a la Marca Blanca o Distribuidor) que en los que mantienen su crecimiento a pesar de la crisis, como pueden ser Tecnología, Telcos o Sanitario.
En algunas posiciones, la experiencia Sectorial es determinante. Por ejemplo, es más relevante para una Dirección Comercial o Marketing, que para un Director de Recursos Humanos o Financiero. La amplitud del Sector y lo sinérgico que pueda ser con otros sectores, facilita o dificulta las posibilidades del profesional.
El segundo factor que incide en la búsqueda de una nueva posición es el grado de competencia del profesional. Es decir, en el 2009, se buscaban Directores Financieros que tuvieran experiencia en reestructuración o refinanciación. Respondía a la necesidad de resolver problemas inminentes en muchas compañías. Más adelante, con la necesidad de abordar programas de transformación, reducción de costes, revisión de operaciones, etc, se han solicitado Directores de Operaciones, Directores de Recursos Humanos. En este periodo, en comparación con años anteriores, el área de Marketing ha sido menos demandada. Se percibe una cierta contracción. En cuanto a los profesionales con capacidad de “desarrollar negocio”, siempre hay oportunidad para ellos.
Lo que está claramente penalizado es ser un generalista. Muchas personas dicen “yo puedo ser un director general de una PYME”. Que viene a significar que sé algo de muchas cosas y no conozco nada en profundidad. Difícil situación, porque la competencia está complicada. Aunque, siempre le quedará la opción de meterse en política.
Por otra parte, hay competencias en las cuales la edad y la experiencia es un diferencial. En “Desarrollo de Negocio”, el conocimiento del sector, las relaciones, se premian, y la edad no es un factor discriminatorio. En cambio, hay posiciones en las que el conocimiento máximo se puede haber conseguido con 20 años de experiencia laboral, y ahí, la edad puede penalizar al candidato.
El tercer factor es la actitud. El profesional debe entender cuál puede ser su objetivo realista. Entender claramente qué implica, si estoy preparado para dicho objetivo, qué tengo que aprender o cambiar. Quién nunca ha movido la cintura, tiene difícil convertirse en “primer bailarín” de danza clásica a los 45. Una vez determinado el objetivo realista, es importante definir el camino, y buscar ayudas para aprender, cambiar, reciclarse, o lo que se requiera. Eso si, con Fe en uno mismo, y con mucha preparación y esfuerzo. Nada es gratuito y hay pocas casualidades.
Hace unos días, conversaba con un profesional sobre la dificultad de ser el finalista en un proceso, dada la importancia de la “química” en los breves encuentros con quiénes están ofreciendo una posición. Ahí, mi opinión es escuchar. A veces, recibo personas que ni me oyen, no me dejan hablar,  ni me perciben, y solo buscan la oportunidad de soltarme su historia, su libro. Lo importante en una entrevista, es escuchar y percibir, con todos los sentidos, qué está valorando el empleador. Y, desde la comprensión, desarrollar la venta de tus capacidades.
No hay más receta que serenidad, coherencia y esfuerzo. Lo de siempre. No hay nada que reinventar. Quizás se nos había olvidado.

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